CRISTINA PORTELA
Artista visual. Ha desarrollado una sólida formación académica y artística. Estudió pintura con Sergio Bazán y profundizó en filosofía y arte contemporáneo con reconocidos especialistas como Norberto Griffa, Alfredo Aracil, Florencia Noceti y Ana María Batistozzi. Además, complementó su formación mediante clínicas de obra con artistas de gran trayectoria como Ernesto Ballesteros, Mariana Rodríguez Iglesias, María Carolina Baulo, Anaké Aseff y J.L. Camargo. En 2014, cursó la Escuela de Proyectos Contemporáneos (EPAC) en ARTEXARTE, lo que enriqueció su enfoque conceptual y metodológico.
Entre 2015 y 2016, Portela integró el colectivo de artistas autogestionados FUROR, experiencia que potenció su participación en proyectos colaborativos. Su obra ha sido presentada en múltiples exposiciones individuales y colectivas a nivel nacional e internacional, destacándose muestras en Buenos Aires, Nueva York, Miami, Berlín, Lisboa y Madrid. Entre sus participaciones más relevantes se incluyen la BienalSur 2019, el Museo de Neuquén, el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (2018), el Consulado Argentino en Nueva York (2018), The Clemente S. Vélez Center en Nueva York (2016), Aqua Fair en Miami (2012) y F. Atarle en Berlín (2011).
En Buenos Aires, ha expuesto en prestigiosas galerías y espacios culturales como ARTEXARTE, Pabellón IV, el Centro Cultural Recoleta, el Museo Pettoruti, la Fundación Lisa y en la sala de exposiciones “Los muñeseis” de Raúl Lozza. Su obra ha sido reconocida en varios premios nacionales, obteniendo la Segunda Mención de Honor en el XLVIII Salón de Pintura Félix Amador en 2016 y el Primer Premio en el Salón de Pintura del Colegio de Abogados de San Isidro en 1998.
Además de su labor artística, Cristina Portela fue directora ejecutiva de la Bienal Fundación Medifé Arte y Medioambiente durante 2016 y 2017, donde coordinó proyectos que integraban el arte con la conciencia ambiental.
En su obra El aire y el agua son protagónicos, son uno y en la amalgama invitan a repensar lo primigenio, el primer soplo, el acto sagrado de respirar. Le interesa el lenguaje de la abstracción pero cierta figuración diluida atraviesa las piezas dando un tono inacabado a su factura. El clima es de inquietud y busca cierta calma a través de una paleta acotada y fría.






