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La forma aparente

K.Stein. Wabi Sabi es un conjunto de pinturas, que sólo llevan el eco de la rigurosidad geométrica en los módulos que lo conforman, pero que carga una multiplicidad de nuevas experiencias, como la sutileza, el vacío, la incertidumbre y su propia materialidad. Las obras, que ahora son monocromas, están realizadas con tinta sumi, acrílico y agua. Sztein da inicio a la acción a partir de ese último elemento: el agua impone el curso de la tinta y el acrílico, como si ese espacio en el que puede moverse el pigmento o el aire que se puede respirar se mezclaran con la artista, la hicieran más liviana y pudieran llevarla.

La filosofía zen afirma que, frente a lo lleno, el vacío constituye una entidad viviente. En estas obras, dado que la artista decide no abarcarlo todo, el papel cobija la experiencia pictórica, pero, a su vez, sus propias cualidades -como la íntima textura o el blanco roto de su superficie- cobran un protagonismo abrumador. Un silencio que inquieta, pero invita a ser atravesado.

Julieta Pons – Fragmento –

B. Carniglia. Bárbara explora con sus obras un espacio que le pide al observadorunos segundos extras de detenimiento para poner a prueba lo que está viendo o cree ver.

Los triángulos no construyen ángulos, las rectas generan vías que quedan truncas perdiéndose en medio de la tela sin llevar a ningún destino, las circunferencias – salvo casos excepcionales – no están constituidas de manera sólida sino que, distintos trazos, permiten encontrar dentro de ellas, nuevas formaciones. Algo que si es pregnante a la vista es la preponderancia de la figura circular que en todos los casos, organiza las composiciones. Pero también es evidente que cada trabajo opera con una lógica propia de asociaciones entre figuras inorgánicas que se entrelazan revelando un mundo de geometrías al fin. Está en la observancia detenida, en esos segundos extras, destinados a mirar, el descubrimiento de la falta, la manifestación de la incompletud, de la incerteza reinante. Esos segundos lo son todo: frente a lo que cerramos y asignamos etiquetas, los trazos se detienen y señalan que es la mente que intenta entenderlo todo para soportar la infinita levedad del ser, parafraseando a Kundera.

María Carolina Baulo – Fragmento –

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Circularidades

M.F. Ruiz. En “Circularidades” el hilo se entrelaza a sí mismo permitiendo un tejido continuo, a través de la técnica del crochet y también en el bordado.

La línea cobra máxima importancia en un trabajo bidimensional en el que el tiempo-espacio se transforma.

El tema de la línea predomina en todos los trabajos, que si bien se caracterizan por la técnica del bordado sobre papel, tiene su origen en el dibujo.

Previo al bordado, se imprimen sobre el papel diferentes fotografías circulares de objetos textiles (de mi autoría), de tamaños variables. Sobre la base de esos “puntos” de realizan los dibujos y luego se bordan.

Pienso en el “punto” en sus diversas manifestaciones: como forma, como imagen fotográfica, como elemento generador de la línea (bordada) y como el origen de estos dibujos que connotan imágenes oníricas netamente poéticas.

María Fernanda Ruiz

M. Aquilio. Estos trabajos sensibles para los sentidos, piden ser tocados, seducen con su suavidad y sus colores, pero develan al mismo tiempo un conflicto. La estructura geométrica los trae a la realidad de manera ordenada y limpia, intentando suavizar y trasmutar la brutalidad del ciclo de la vida, la belleza salvaje de la naturaleza que nos atrae y nos inquieta al mismo tiempo.

Mariela Aquilio

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De ayer y de siempre

Luego de varios años me reencuentro con obras que estuvieron guardadas en un letargo silencioso. Si bien muy distintas a mi proceso creativo actual, encuentro que ellas se imponen con gran vigencia y siguen siendo parte de mi recorrido como artista, resuenan, continúan hablando. Al tomar distancia y volver a verlas tiempo después, veo en estas imágenes disfrazadas de inocencia, cómo se renueva su razón de ser. Entiendo entonces que algo me están diciendo y que es buen momento para volver a exhibirlas.

En palabras de María Carolina Baulo: “Nada en la obra de la artista queda librado al azar; aún los encuentros casuales y fuentes de inspiración circunstanciales, atraviesan un tamiz riguroso antes de quedar inmortalizados en la tela.

Porque dejar que el entorno afecte la obra no es lo mismo que hacer de ella un terreno de lo aleatorio: la reflexión fundamenta las composiciones, siempre.

Es así como Betina aborda cada serie disponiendo de una interesante amplitud de recursos plásticos y formatos donde la pintura y el dibujo se entrelazan con lo digital (…)

Porque al saber que no hay respuestas univocas, que se desconocen los fines ulteriores y deseos inconscientes, cuando se está convencido que se dice mucho habilita el fluir, el aflorar de lo desconocido. ella transita ese camino donde no pide ni da respuestas porque no las tiene o no quiere darlas, porque intuye que no son nunca las correctas. Entonces pinta, silenciosa, atenta, tendiendo a través de su pintura un cable a tierra, llena de preguntas.”

 

Betina Pietro

Obra Pau 1

La Organicidad de la forma

Todos reconocemos ya la importancia de los silencio, los vacíos, lo que subyace. Sabemos que el famoso dicho que habla de la punta del iceberg, no hace mas que reforzar la idea de que hay un otrp qie nos es ajeno, desconocido y generalmente, inaccesible. La sombra pertenece a ese universo velado para la mirada superficial. La sombra requiere profundizar en la huella, en esa impronta que va por detrás y qie muchas veces sustenta lo que se impone en un primer plano.

Las obras de Elia Gasparolo, Gabriela Peláez y Paula Zaccaria transitan búsquedas distintas, materialidades diversas, soportes y dimensiones variables. Sin embargo para esta propuesta es justamente lo orgánico de la sombra, su presencia cuasi física, lo que vincula sus trabajos. Todos ellos presentas características donde la corporeidad de los materiales, , su volumen, su presencia real, es tan importante como el reverberar de que deja en el espectador el eco de sus sombras .Las obras de Elia revelan sombras como vestigios en el papel, como imágenes latentes, flotantes en un cuerpo que ya no está pero estuvo. Gabriela Peláez hace visible la presencia material de la forma gracias a la sombra que señala y magnifica la aparente transparencia de un enorme cuerpo suspendido en el espacio. Y Paula Zaccaria con sus enhebrados y espolvoreados no

hace más que dibujar de manera constante líneas en las paredes o en cualquier superficie donde las sombras se proyectan como senderos paralelos. Pero también en las sombras que nacen de los aromas que se desprenden de sus trabajos : un sabor que queda suspendido en el aire.

Acompaño a estas tres elegantes, talentosas, y creativas artistas con estas palabras, invitando al espectador a transitar una muestra donde los cuerpos son a veces muy reales, muy tangibles, , muy aprehensibles, , pero muchas otras -tantas más- se esconden traviesos, cobrando formas efímeras, motivando lecturas infinitas, y poniendo en evidencia para el ojo despabilado, que la sombra no es lo opuesto de la luz sino su compañera de ruta inseparable. Que la obra es una, integrada por lo que se ve y lo que se infiere de ella.

María Carolina Baulo

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Universos – Jorge Sigal

El artista debe conjugar sus obras con las necesidades espirituales y materiales que exige el hombre de hoy.
Anselmo Píccoli

Jorge no habla mucho de su obra, es más propenso a escuchar que hablar. Sentados en un living amplio rodeados de sus últimos trabajos, le hago preguntas sobre sus comienzos. Noto que lo incomoda, pero sospechando que no tiene más remedio ante mi insistencia, se levanta y con un leve movimiento de su rostro me dice que lo siga. Vamos a un cuarto que oficia de taller dentro del dpto. En el principio está el final – le digo- , mientras saca de un grupo unos cuadros figurativos
con impronta surrealista y una paleta contenida en el color. Un bastidor en un caballete ocupa el centro de la escena. En la tela levemente insinuado veo el dibujo a lápiz de un diseño geométrico,

– así empiezo- me dice anticipándose a mi pregunta. En cuanto a las influencias o prestamos, yo las llamo asi- sigue- creo que Ary Brizzi , Vidal, Píccoli , Eduardo Serón, Alfredo Hlito , podría hacerte una larga lista, pero ahora prefiero mirar a los jóvenes como Pablo Siquier. Pablo Morgante o Leila Tschop. Ah… me olvidaba de Aizemberg , me interesa mucho su obra sobre todo las últimas, esas construcciones metafísicas esas torres aisladas en un plano- me dice-

. A veces
nos influencia lo que no vemos de una obra-digo- un buen momento para entablar un dialogo con ella. Puede ser, afirma volviendo al living.
Lo veo más distendido, me ofrece otro café y ojeando las obras alrededor comenta afirmando: pero si queres saber, lo que más me interesa es la luz…

Abrirse paso en el profuso andarivel de la geometría, sobre todo ahora, que pareciera que volvió alejada de sus orígenes, y mezclada con otros modos, requiere una atención hibrida, atenta a los cruces posibles. Me parece que las últimas obras de Jorge Sigal se despliegan hacia allí, hacia esos intercambios, con el agregado de esa luz encendida en el centro de sus cuadros casi siempre flotando en un magma oscuro.

Eduardo Medici